jueves, 7 de julio de 2011
Agua
Me encuentro en un desierto de arenas blancas con dunas que se elevan hacia el cielo azul, como simulando ser penínsulas de un litoral soñado por una bruja blanca, todo mi rededor se me antoja vacio de sombras, la luz alegre del sol que brilla en el cenit acaricia cada partícula de polvo, el espacio entre mis ojos y el horizonte se colma de brillos parpadeantes, delatando el escondite de la vida de tras de la muerte, el clima es cálido gracias al movimiento del aire que acaricia mi cuerpo de agua, adivinando el secreto de amor que se tienen las moléculas de oxigeno e hidrogeno, que en el viento son como amantes que se observan sin besarse, mientras que en mi cuerpo de agua copulan, esperando no ser evaporadas por el calor que irradia un dios completo y lleno de grandeza, como el rey que alumbra los pasillos obscuros y fríos de un castillo lleno de secretos, soy , como todos ustedes , la gota en el desierto que cae hacia la boca de un niño abandonado y en harapos, aquel niño que sonríe para sus adentros con una sabiduría instintiva, sabiendo que es el futuro de la humanidad, mientras es moldeado por las silenciosas, misteriosas, sagradas, y delicadas manos, de la única e infinita, Diosa de la evolución.