Llegué a la recepción del edificio más viejo de toda la ciudad, Me acerqué ,pregunté a la señorita de la recepción quien me atendió con una gran sonrisa. Misma que conteste.
Pregunte ¿Disculpe podría decirme cual es el piso de la magia?
Ella amable contesto; si claro, con mucho gusto. aunque ese piso no es en realidad un piso. ¿Como? Pregunte
Así es Eduardo ese lugar es la azotea. Yo me sorprendí pues, no se como supo mi nombre.
Agradecí, y me dirigí hacia donde indico, encontré que había dos opciones una el elevador la otra, la escalera. como yo sabia que mi destino era muy arriba tome el elevador.
Note algo extraño; el elevador solo tenia dos botones: el de planta baja y el de ultimo piso, eso me incomodo pues de afuera el edificio parecía tener decenas de pisos.
Sin meditar mas en el asunto presione el botón de ultimo piso.
Escuche música de fondo, era extraño, pues no me parecía familiar, de hecho era como si los instrumentos que producían esa melodía no existieran en la vida real. Me di cuenta que el elevador iba a una velocidad extremadamente rápida, lo cual me produjo un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo y al llegar a la parte superior de mi cabeza note una luz extraña brotaba de ella. Era un ser semejante a una nube, se coloco frente a mi, se quedo observándome profundamente. Entrecerré los ojos pues parecía como si quisiera entrar en mi, cuando por fin mis parpados estaban a punto de cerrarse. la melodía subía de volumen y el elevador incrementaba su velocidad sin querer abría mas los ojos. después de varios sucesos así el ser entro en mi. Sin pensarlo me di vuelta para verme en el espejo que estaba detrás mió no me reconocí y me asusté pero en cuestión de segundos empecé a soltar tremendas carcajadas y provoco que la música ya no fuera escuchada por mis oídos aunque de alguna forma entraba en mi, reía y reía me contaba chistes frente al espejo, bailaba, me besaba, sentía a decir verdad una gran sensación de felicidad y amor fue cuando empecé a ver que el hombre del otro lado del espejo no tenia el mismo semblante mas bien, todo lo contrario aunque sabia que era yo mismo en el espejo, el reflejo estaba triste, decepcionado y en el fondo note que sus ojos estaban a punto de llorar. preferí voltearme, hacia donde estaba la puerta, claro que también fue cierto impulso que mi cuerpo sintió al acercarse el ultimo piso. De repente, las puertas se abrieron, entre en un pasillo muy largo y blanco. volteé primero a la derecha, no vi nada, luego voltee a la izquierda tampoco vi nada; fue cuando recordé que la señorita de la recepción me había dicho que donde yo quería dirigirme era la azotea. Camine donde generalmente se encuentran las escaleras esto es a un costado del elevador se pinto una puerta verde-azul en la pared al acercar mi mano en lugar de abrir logre atravesarla como si la pared se hiciera agua. Un empujón rudo, me llevo a cruzar todo el cuerpo.
Ya del otro lado noté que algo no andaba bien, había una reja frente a mi no me permitía pasar a las escaleras encerrado entre la pared y las rejas. algo me sorprendió: había muchísimas personas subiendo, ellas me miraban con lastima como si yo no tuviera oportunidad de llegar, algunos sonreían como para no hacerme sentir peor.
vi entre el tumulto a un anciano que miraba distinto se acerco atravesó las rejas de la misma forma que yo la pared que ahora era completamente sólida. se sentó y me pido que hiciera lo mismo. frente a el se creo un fuego, una fogata entre los dos como si hubiera regresado miles de años en el tiempo, me encontraba dentro de una cueva, El me dijo:
Has corrido cuando tenias que caminar has dormido cuando tenias que estar despierto y ahora que estas tan cerca de la magia te das cuenta que no puedes mas que solo ver como todos los demás van acercándose. pero te voy a confiar un secreto; todas las puertas aunque estas sean rejas tienen cerradura y por ende una llave. Con lagrimas en los ojos y con pocas o casi nada de esperazas vi saltar una chispa en el fuego la cual calló sobre mi frente, implore: ¨ donde encuentro esa llave ¨, sentí el ardor en mi frente mas intenso todo mi rededor se desvaneció, de nuevo yo sentado entre la pared y la reja. todo seguía igual. pero ahora sabia algo: que había una cerradura y había una llave. di vuelta hacia la pared se volvió a pintar una puerta verde-azul. regrese al pasillo donde esta vez se pintaron cientos de puertas más, esta vez no podía atravesarlas me frustre fue cuando del fondo del pasillo apareció una ventana se abrió, entro una suave brisa que me susurro al oído; la llave que buscas esta dentro de alguna de estas puertas, la única forma de pasar es volviéndote viento y cruzar por debajo. Pensé como puedo yo volverme viento?
un vago recuerdo del elevador me llego era borroso pero me hacia reír.